Hoy tenemos constantemente nuevas experiencias, debemos estar al tanto de cómo utilizar el último televisor para poder visualizar los programas, debemos saber cómo funciona la consola de juegos, debemos investigar como encender el televisor en nuestro móvil y que nos permita recibir las llamadas. Las tecnologías han cambiado nuestro modo de comportarnos, todos alguna vez vimos a alguien manotear en plena calle y pensábamos que estaba discutiendo con su propio yo, pero cuando nos acercábamos veíamos con asombro al principio, que solo era que estaba conversando por ese teléfono que no tenía conexión y que hoy presenta y brinda diversas funciones además de contestar y permitir llamar.
También vemos como los nuevos medios transgreden el comportamiento de consumo de sus consumidores, vemos como cada 6 meses o menos debemos cambiar los equipos móviles para estar al tanto de la tecnología, vemos como la televisión y demás transmiten mensajes que buscan es generar necesidades inexistentes en los espectadores, y convertirlos desde muy pequeños en meros consumidores. Aquí es importante enseñar a los espectadores técnicas de evaluación de los mensajes que están viendo y recibiendo por diversos medios, no basta con decir que la televisión es mala y apagarla; No, debemos enseñar a aprehender en el espectador, a que sepa cuando un mensaje esta agrediendo su integridad moral y física.
Esta enseñanza en desarrollar el instinto de permear los mensajes visuales y auditivos, es uno de los propósitos de nuestro nuevo rol como docentes, debemos ser competentes para desarrollar estrategias didácticas que se pueden desarrollar en el Aula de clase o en el e-learning, parar contrarrestar ese envío masivo de mensajes por diversos medios, para así crear un espectador consciente y crítico de los contenidos ofrecidos en esos espacios de comunicación, principalmente masivos.
Los medios masivos de comunicación con su gran poder de difusión han insertado una sólida cultura de consumo, donde los individuos somos sumisos a la espectacularidad de las imágenes de una realidad virtual que en conveniencia con sus intereses de mercado, tienden a promover realidades utópicas de lugares, objetos o personas cuyo valor radica totalmente en su aspecto exterior, dejando a lado valores o realidades mas concretas.
Todo esto con el fin de hacer del receptor un participante fiel de cada una de las tendencias impuestas por el imperio mediático y de las telecomunicaciones, garantizando sin lugar a dudas el éxito indiscutible de ventas de en los productos difundidos por los medios.
Cuando observamos un programa de marketing de determinado producto tendemos a asimilar las imágenes que se emiten del producto, limitándonos solo a la realidad que se nos quiere vender, una realidad subjetiva que en la mayoría de los casos no alcanza a satisfacer los deseos despertados por el emisor sucumbiendo al receptor a la desilusión una vez tenga acceso al producto dentro de una realidad tangible.
Por tal motivo es de suma importancia hacer énfasis en mantener tradiciones y vivencias propias de nuestra cultura local, para afianzar nuestra identidad, responsabilizándonos en la permanencia y trascendencias de la misma, con el fin de hacernos únicos e irrepetibles.
El apoderamiento de nuestra propia cultura establecerá patrones de medidas y valoración con respectos a las demás culturas extranjeras que a diario se nos imponen a través de los medios; Esto es muy importante puesto que de aquí dependerá nuestro nivel de criterio para saber discernir con claridad lo que se nos impone desechando lo inoportuno y aprovechando lo conveniente.